lírica mayor


 

Anónimo
Soneto a Cristo crucificado

  No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

  ¡Tú me mueves, Señor!  Muéveme el verte       
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

  Muéveme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,       
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

  No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


 


los consagrados

obras escogidas


 


ORACIÓN POR 
MARILYN MONROE

(Ernesto Cardenal)

 

Señor
recibe a esta muchacha 
conocida en toda la tierra 
con el nombre de

.........Marilyn Monroe
aunque ése no era 
su verdadero nombre
(pero Tú conoces 
su verdadero nombre, 
el de la huerfanita violada a

.........los 9 años
y la empleadita de tienda 
que a los 16 se había 
querido matar)
y ahora se presenta ante 
Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar 
autógrafos
sola como un astronauta 
frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña 
que estaba desnuda 
en una iglesia

..................(según cuenta 
el Time)
ante una multitud postrada, 
con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar 
en puntillas para no pisar 
las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños 
mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, 
son la seguridad del seno 
materno
pero también más que eso...
Las cabezas son los 
admiradores, es claro
(la masa de cabezas 
en la oscuridad bajo 
el chorro de luz)
Pero el templo no son 
los estudios de la 
20 th Century-Fox.
El templo –de mármol y oro- 
es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo 
del Hombre con un látigo 
en la mano
expulsando a los mercaderes 
de la 20 th Century-Fox
que hicieron de Tu casa 
de oración una cueva 
de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado 
de pecados y radioactividad
Tú no culparás tan sólo 
a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita 
de tienda soñó 
ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad 
(pero como la realidad 
del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar 
según el script que le dimos
-El de nuestras propias vidas- 
Y era un script absurdo.
Perdónala Señor 
y perdónanos a nosotros
por nuestra 20 th Century
Por esta Colosal 
Super-Producción 
en que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor 
y le ofrecimos tranquilizantes
para la tristeza 
de no ser santos se

................................. le recomendó el Psicoanálisis.

Recuerda Señor su creciente 
pavor a la cámara
y el odio al maquillaje 
–insistiendo en maquillarse 
en cada escena-
y cómo se fue haciendo 
mayor el horror
y mayor la impuntualidad 
a los estudios.
Como toda empleada de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal 
como un sueño que 
un psiquiatra interpreta 
y archiva.

Sus romances fueron 
un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre 
que fue bajo reflectores

.........................y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes 
del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director 
se aleja con su libreta

.........porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, 
un beso en Singapur, 
un baile en Río
la recepción en la mansión 
del Duque y la Duquesa 
de Windsor

.............vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó 
sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama 
con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron 
a quién iba a llamar.
Fue como alguien 
que ha marcado el número 
de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz 
de un disco que le dice: 
WRONG NUMBER
O como alguien que herido 
por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor
quienquiera que haya sido 
el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no 
era nadie
o era Alguien 
cuyo número no está en el 
Directorio de Los Angeles

......................contesta Tú el teléfono!

CUESTION DE TIEMPO

(Antonio Cisneros)

 

I
Mal negocio hiciste, Almagro.
Pues a ninguna piedra
de Atacama podías pedir pan,
ni oro a sus arenas.
Y el sol con sus abrelatas,
Destapó a tus soldados
Bajo el hambre
De una nube de buitres.

II
En 1964,
donde tus ojos barbudos
sólo vieron rojas tunas,
cosechan –otros buitres-
unos bosques
tan altos de metales,
que cien armadas de España
por cargarlos
hubiera naufragado bajo el sol.


HOMBRES 
CON VIOLÍN




(Carmen Conde)

Esos hombres del violín 
llevan su voz en el brazo como la vena firme
de una canción muchacha. Van celándola dulces,
con los ojos cerrados, todos brasa y suspiro del ensueño
que llueve diminuto rocío
de aprisionadas flores en los cuerpos fragrantes
de tus violines músicos, aun con hojas y aromas
del encendido bosque. Un violín es la voz
de una fuente con viento a la que brizan ásperos y
dulcísimos soplos, lo sabe quien lo pulsa,
y flotan sus cabellos como hierba que sube
por el tronco de un árbol, mientras la mano empuja
hacia el cielo
las cuerdas y la otra recorre
con el arco un zodíaco. En rubio; huele a nardo
en la noche con luna,
y de jazmines siembra
la abandonada tarde. Tan delgado y ligero
como fueron las ninfas, sinuoso y con algas,
como verde sirena. Es la voz que prefiere
la primavera fría. Y al otoño le cuenta
que se fueron las aves. Los cipreses la exhalan.
El calor de los vuelos en los violines junta
con las plumas los nidos.

 

JUICIO FINAL

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.
Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrerá la muerte un día de éstos,
espléndidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel. escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Impetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies -¿para qué os quiero?-
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras ésas y de sueños ésos.

(Blas de Otero)

Otero

 

ARTE POÉTICA

Ferreira Gullar

(Ferreira Gullar)

No quiero morir, 
no quiero
pudrirme 
en el poema

que el cadáver 
de mis tardes
no venga a apestar 
en tu mañana feliz

...........y la luz
que en tu boca 
encienda quizá 
por las palabras
-aun cuando nazca 
de la muerte-

...........se sume a
........los otros fuegos 
del día
a los barullos 
de la casa y la avenida

...........en el presente veloz

Nada que se parezca
al pájaro disecado 
momia
de flor
dentro del libro
...........y lo que de la noche vuelva
se vuelva en llamas
...........o en llaga
........vertiginosamente como el jazmín
que en un solo 
centelleo
ilumina 
la ciudad entera

 

EL CAFÉ

(Miguel Arteche)

 

Sentado en el café 
cuentas el día,
el año, no sé qué, 
cuantas la taza
que bebes yerto; 
y en tu adiós, 
la casa
del ojo, muerta, 
sin dolor, vacía.

Sentado en el ayer 
la taza fría
se mueve y mueve, 
y en la luz escasa
la muerte en traje 
de francesa pasa
royendo, a solas, 
la melancolía.

Sentado en el café 
oyes el río
correr, correr; 
y el aletazo frío
de no sé qué: 
tal vez de ese 
momento.

Y en medio del café 
queda la taza
vacía, sola, y a través 
del asa temblando 
el viento, nada más, 
el viento.


PLEGARIA

(Manuel Lozano)

 


Crucificado en el árbol de la ciencia del bien y del mal,
adormezco el llanto con rumores
que obstinan mi oficio de profanador.
Quítame el reflejo de este aparecido.
Herrumbrosa azucena, no dejes caer
la lúcida sangre del crimen.
En tu cueva de ahogados, él se viste de luto. 
¿Cuándo bajaremos?
En el declive encuentras el trébol venenoso,
los postigos raídos de esa puerta
que ya nadie abrirá bajo guirnaldas.
Linajes de fragmentos quemados
colocarían sobre el pedestal de la separación.
El labrador invoca la sombra derretiéndose
en las patas del lobo.
Nunca lo pliegues contra tu áspera carne de Adán.
Fueron largos años de exilio y migraciones.
¿Quién canta entonces prosternado en el jardín?
¿Y quién se trepa a su lápida futura
con el viento feroz entre los médanos?
Déjame la intemperie, la incerteza lujosa
del vuelo de la herida.
Arrópame en ese traje de lastimaduras.
¡Que no vean los gusanos a trasluz del rocío!
Hijo del desierto me llamaban.
Desfigúrame con alacranes de seda. 
     
     


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obras escogidas

SI TÚ ME DICES VEN 











(Amado Nervo)

Si tú me dices ven, lo dejo todo...
No volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada...
Pero dímelo fuerte, de tal modo
que tu voz como toque de llamada,
vibre hasta el más íntimo recodo del ser,
levante el alma de su lodo
y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices ven, todo lo dejo...
Llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular,
más ha de compensarte mi retardo,
difundiéndome ¡Oh Cristo! como un nardo
de perfume sutil, ante tu altar. 



A LAS INMACULADAS LLANURAS




(Raúl Zurita)

i. Dejemos pasar el infinito del Desierto de Atacama

ii. Dejemos pasar la esterilidad de estos desiertos

Para que desde las piernas abiertas de mi madre
se levante una plegaria que se cruce con el infinito del
Desierto de Atacama y mi madre no sea entonces sino
un punto de encuentro en el camino

iii. Yo mismo seré entonces una plegaria encontrada
en el camino

iv. Yo mismo seré las piernas abiertas de mi madre

Para que cuando vean alzarse ante sus ojos los desolados
paisajes del desierto de Atacama mi madre se concentre
en gotas de agua y sea la primera lluvia en el desierto

v. Entonces veremos aparecer el infinito del Desierto

vi. Dado vuelta desde sí mismo hasta dar con las piernas
de mi madre
vii. Entonces sobre el vacío del mundo se abrirá
completamente el verdor infinito del Desierto de Atacama

 

SALMO DEL PROGENITOR









(Alfonso Alcalde)
 
No es que me dé vergüenza recordarlo.
Ahí viene mi padre poniendo en orden
las herramientas antes de fabricarme.
Siempre tan exagerado para sus cosas:
asegurando a sus amigos que mascaría
el mar o desclavaría las estrellas
para hacer mellizos
en menos que canta un gallo.
 
El día que llegó dispuesto
a emprender la hazaña
le trajo un regalo a mi mamá.
Eran flores de papel y ella movía
sus grandes ojos donde nadaba libremente
el resto del mundo.
 
Entonces mi papá la tomó de la mano
y yo escuchando
tiritando a la intemperie
con mi cargamento alerta
de huesos y ojos alrededor.
 
Todo es posible. Escoger a ciegas
el destino de 100 años, pedir un capricho
mientras
se derrumban las galaxias,
borrar siempre un nombre en la arena,
sentir como el rocío
la primera tibieza de la vida
y golpear una puerta y ser recibido
como después de un largo viaje.
 
Luego escuché el disparo inicial.
Se pusieron a levantar mis cimientos.
Mi padre moviendo el barro como si fuera
el sencillo pan del Universo
y mi madre llorando y sufriendo
sabiendo de antemano todos los dolores
de cabeza que le iba a ocasionar
tan pronto como naciera.
 
Y tal como lo predijo, así no más fue.
 

LA LUNA Y LA ROSA



(Miguel de Unamuno)

En el silencio estrellado
la luna daba a la rosa
y el aroma de la noche
le henchia, sedienta boca,
el paladar del espiritu,
que adurmiendo su congoja
se abria al cielo nocturno
de Dios y su Madre toda.


Toda cabellos tranquilos,
la luna, tranquila y sola,
acariciaba a la tierra
con sus cabellos de rosa
silvestre, blanca, escondida.
La Tierra, desde sus rocas,
exhalaba sus entranas
fundidas de amor, su aroma.


Entre las zarzas, su nido,
era otra luna la rosa,
toda cabellos cuajados
en la cuna, su corola;
las cabelleras mejidas
de la luna y de la rosa
y en el crisol de la noche
fundidas en una sola.


En el silencio estrellado
la luna daba a la rosa
mientras la rosa se daba
a la luna, quieta y sola.



 

CRÍTICAS DE MIEDO

Los 
muertos que fuimos ya se aburrieron
de estar muertos. No renacimos sino que nacimos
mal hechos unas furias, maltrechos y con caras
de ningunos amigos de nadie en absoluto.
En eso estamos. Nos barrieron
debajo de los pies con escobas de arbusto.
Luego después de lo cual nuevamente nos fuimos
a las regiones lóbregas desde donde apagamos
.......... las lámparas.

 
"No comprendeís aún la vida,
¿como querríais comprender la muerte?"
Empezad por la vida. Está compuesta de esta
incomprensión. La pregunta atrevida
no la perturba. (Desperécela y vierta
en su útero). Dormid con ella siesta.









(Armando Uribe)


ACCIÓN DE GRACIAS



(Carlos Germán Belli)

No, no sé bien si me veré en los altos
de una farmacia frente al Mar del Sur,
en una noche de Setiembre tibio;
en cambio amanecido a las orillas
de una laguna en medio del desierto,
exactamente nueve meses antes
(que Huacachina así se llama el punto);
no se cual sera la visión postrera,
pero si estoy seguro que me iré
dandote, madre mía, eternas gracias
por haberme alumbrado en este mundo,
que aunque no hubiera sido un ser humano,
Si no piedra, o pescado, o vegetal,
ser tu vástago me bastara a mí.

 



   
LAS ABARCAS
DESIERTAS



(Miguel Hernández)

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda la gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y un mundo de miel.

Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.



NADA
 



(Carlos Pezoa Véliz)

Era un pobre diablo que siempre venía
cerca de un gran pueblo donde yo vivía;
joven, rubio y flaco, sucio y mal vestido,
siempre cabizbajo... Tal vez un perdido!
Un día de invierno lo encontraron muerto,
dentro de un arroyo próximo a mi huerto,
varios cazadores que con sus lebreles
catando marchaban... Entre sus papeles
no encontraron nada... Los jueces de turno
hicieron preguntas al guardían nocturno:
éste no sabía nada del extinto;
ni el vecino Pérez, ni el vecino Pinto.
Una chica dijo que sería un loco
o algún vagabundo que comía poco,
y un chusco que oía las conversaciones
se tentó de risa... Vaya, unos simplones!
Una paletada le echó el panteonero;
luego lió un cigarro, se caló el sombrero
y emprendió la vuelta...! Tras la paletada,
nadie dijo nada, nadie dijo nada!....

 

SOLILOQUIOS
De Segismundo

Juan Alfaro. Retrato de Calderón, Madrid, Real Academia de la Historia










(Calderón de la Barca)

1

Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
¿qué más os pude ofender
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
-gracias al docto pincel-,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?

Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?

Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huida;
¿y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?

En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan suave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

(De "La Vida es Sueño")
EL VIAJE DEFINITIVO



(Juan Ramón Jiménez)

Y yo me iré. 
Y se quedarán los pájaros cantando; 
y se quedará 
mi huerto con su verde árbol, 
y con su pozo blanco. 

Todas las tardes 
el cielo será azul 
y plácido; 
y tocarán, como esta tarde están tocando, 
las campanas del campanario. 

Se morirán aquellos que me amaron; 
y el pueblo se hará nuevo cada año; 
y en el rincon de aquel mi huerto florido y encalado, 
mi espiritu errará, nostalgico. 

Y yo me iré; 
y estaré solo, sin hogar, sin árbol 
verde, sin pozo blanco, 
sin cielo azul y plácido... 
Y se quedarán los pájaros cantando. 



¡POESÍA!


Delmira Agustini a los 18 Años








(Delmira Agustini)

¡Poesía inmortal, cantarte anhelo!
¡Mas mil esfuerzos he de hacer en vano!
¿Acaso puede al esplendente cielo
Subir altivo el infeliz gusano?

Tú eres la sirena misteriosa
Que atrae con su voz al navegante,
¡Eres la estrella blanca y luminosa!
¡El torrente espumoso y palpitante!

Eres la brisa perfumada y suave
Que juguetea en el vergel florido,
¡Eres la inquieta y trinadora ave
Que en el verde naranjo cuelga el nido!

Eres la onda de imperial grandeza
Que altiva rueda vomitando espuma,
¡Eres el cisne de sin par belleza
que surca el lodo sin manchar su pluma!

Eres la flor que al despuntar la aurora
Entreabre el cáliz de perfume lleno,
¡Una perla blanquísima que mora
Del mar del alma en el profundo seno!

¿Y yo quién soy, que en mi delirio anhelo
Alzar mi voz para ensalzar tus galas?
¡Un gusano que anhela ir hasta el cielo!
¡Que pretende volar sin tener alas!


PEQUEÑA CONFESIÓN


(Jorge Teillier)

En memoria de Serguei Esenin

Si, es cierto, gasté mis codos en todos los mesones.
Me amaron las doncellas y preferí a las putas.
Tal vez nunca debiera haber dejado
El país de techos de zinc y cercos de madera.

En medio del camino de la vida
Vago por las afueras del pueblo
Y ni siquiera aquí se oyen las carretas
Cuya música he amado desde niño.

Desperté con ganas de hacer un testamento
-ese deseo que le viene a todo el mundo-
pero preferí mirar una pistola
la única amiga que no nos abandona.

Todo lo que se diga de mí es verdadero
Y la verdad es que no me importa mucho.
Me importa soñar con caminos de barro
Y gastar mis codos en todos los mesones.

"Es mejor morir de vino que de tedio"
Sin pensar que pueda haber nuevas cosechas.
Da lo mismo que las amadas vayan de mano en mano
Cuando se gastan los codos en los mesones.

Tal vez nunca debí salir del pueblo
Donde cualquiera puede ser mi amigo.
Donde crecen mis iniciales grabadas
En el árbol de la tumba de mi hermana.

El aire de la mañana es siempre nuevo
Y lo saludo como un viejo conocido,
Pero aunque sea un boxeador golpeado
Voy a dar mis últimas peleas.

Y con el orgullo de siempre
Digo que las amadas pueden ir de mano en mano
Pues siempre fue mío el primer vino que ofrecieron
Y yo gasto mis codos en todos los mesones.

Como de costumbre volveré a la ciudad
Escuchando un perdido rechinar de carretas
Y soñaré techos de zinc y cercos de madera
Mientras gasto mis codos en todos los mesones.

 

 

 

 

  VAGABUNDOS 
EN LA NOCHE









(Miguel Arteche)

Te llama el sur esta noche, te llama como nunca 
el corazón secreto de la lluvia, te llama un perfume 
dejado en la distancia y que regresa ahora. 
¿Hay algo para el cuerpo que espera con nostalgia, 
algo para su sed, para el canto que escapa; 
hay algo, viene algo por el cielo, no oculta la cordillera 
nuestra pregunta insomne, no guarda su pecho oscuro 
la respuesta a ese tiempo que desde el mar avanza? 

¿Es eso lo que recuerdas, es ese ser oculto que por las calles
canta, 

es ese vagabundo que duerme en la basura, 

con los zapatos rotos y la cara hacia el cielo, 

en una horrible mueca?
¿Es eso lo que recuerdas, es eso que por las ramas 
insiste en la primavera:
la joven esposa muerta, la huella de los hombres 
en el parque mojado? ¿Era eso en la noche, 
eran las luces secas de brillos petrificados 
en las calles del lujo? 

Para ti, tierra, las vidas de los hombres solitarios, 
los niños harapientos jugando entre la lluvia, 
los nombres, las fechas y las personas muertas; 
para ti las tormentas, las colinas purpúreas, 
las castañas en duros zurrones afilados, 
las lámparas en grandes
habitaciones, los vientos, 
los vientos sobre plazas desiertas, 
mientras las hojas secas en el sediento asfalto 
acumulan la futura lluvia que aparece. 

Es cierto: porque cuando pasas sobre la noche; 
cuando, sigilosamente, aparece la lluvia,
y recuerdo los seres que pasaron, 
el calor de unas sienes doradas por el vino; 
cuando cruza el otoño -rojo de furia triste-
por semáforos, autobuses, tiernas escalinatas, 
¿hay algo en esa cara que interroga hacia el aire 
de un día que soporta otro día lejano? 

Para aquéllos las luces llenas de terciopelo, 
las sibilinas voces de perfumes, las vagas 
promesas de placer en cálidos recintos; 
para ellos las noches de promesas ocultas, 
las estampas de un invierno pasado, 
el entierro lejano, el humo 
sobre el parque. Papeles enloquecidos 
caen hacia un otoño rabioso que se acerca.
Están sobre los puentes acumulando angustia, 
el agua tiene secos reflejos afiebrados, 
sus ojos se adormecen, fiebre y frío penetran 
los ansiados retornos que por el río pasan. 
¿Qué han perdido en las noches, 
en la esquina poblada qué interrogan sus caras? 
Hablan del mar cercano (el viento se estremece, 
el viento cruza y pasa) y apretados esperan 
un ayer imposible para un futuro incierto. 

Tierra, tierra sobre deseos, sobre puentes y ramas, 
sobre arenas desiertas, sobre pasos que mueren, 
¿qué buscas, qué esperas 
para alcanzar un rostro, un harapo, una mano quemada 
por la moneda avara? ¿Es que esperas sus muertes 
en la noche, sólo sus vidas hoscas 
consumidas sin haber conocido 
el hueco de un calor, 
el sueño sin temores, el alba 
por fin mágica y buena? 



"El sabio no dice todo lo que piensa, 
pero siempre piensa lo que dice..."

                                          Aristóteles            



ANTONIO ÁLVAREZ BÜRGER
 
Sólo por el honor
dejar clavado un lucero
en el corazón de los hombres.
Exprimir las nubes suspendidas,
guardarlas en un cofrecillo
a veces
Ser océano de peces risueños
montaña de oro fino,
vendaval,
no importa,
tenue brisa.
Sólo por el honor, ser
Sólo por el honor abonar
la tierra
con semilla de versos.
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